{"id":3755,"date":"2024-10-15T14:18:16","date_gmt":"2024-10-15T12:18:16","guid":{"rendered":"https:\/\/bodegasrodero.com\/?p=3755"},"modified":"2025-06-27T10:46:11","modified_gmt":"2025-06-27T08:46:11","slug":"capitulo-ii-la-gran-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bodegasrodero.com\/en\/capitulo-ii-la-gran-ciudad\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo II. La gran ciudad"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"508\" src=\"https:\/\/bodegasrodero.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Capitulo-2-1024x508.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3756\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/bodegasrodero.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Capitulo-2-1024x508.jpg 1024w, https:\/\/bodegasrodero.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Capitulo-2-300x149.jpg 300w, https:\/\/bodegasrodero.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Capitulo-2-768x381.jpg 768w, https:\/\/bodegasrodero.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Capitulo-2.jpg 1080w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sol apenas despuntaba cuando Carmelo se despidi\u00f3 de su madre en la puerta de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre ya estaba en el campo, pero el joven se marchaba con su bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su espalda, Pedrosa de Duero a\u00fan se desperezaba bajo el fr\u00edo de la ma\u00f1ana. Carmelo ten\u00eda entre sus manos la esperanza de que aquel d\u00eda cambiar\u00eda el rumbo de su familia para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El autob\u00fas que lo llevar\u00eda a <strong>Aranda de Duero<\/strong>, el pueblo m\u00e1s grande de la zona era el \u00fanico lugar donde poder comprar maquinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevaba todo el verano esperando este momento, los d\u00edas de segar se los pasaba pensando en este momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La carretera BU-120, que conectaba Pedrosa con Aranda, serpenteaba por los paisajes interminables de cereal y vi\u00f1edos, algunos ya dorados por el oto\u00f1o, otros a\u00fan en plena producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;La distancia, de unos 25 kil\u00f3metros, parec\u00eda peque\u00f1a, pero para Carmelo era su primera vez solo en un autob\u00fas rumbo a la ciudad, una especie <strong>de frontera entre su vida familiar y el mundo m\u00e1s grande<\/strong> y desconocido que comenzaba a descubrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer pueblo donde par\u00f3 el bus fue <strong>Roa<\/strong>, un pueblo arraigado a la viticultura, donde subieron unos cuantos pasajeros. Carmelo, sentado cerca de la ventana, observaba con curiosidad el movimiento en cada parada, las idas y venidas de <strong>gente mayor, campesinos<\/strong> y alg\u00fan que otro joven que se dirig\u00eda a Aranda por motivos similares a los suyos: trabajo, aprendizaje, progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trayecto continu\u00f3 por Berlangas de Roa, donde el autob\u00fas hizo una breve parada. Desde su asiento, Carmelo vio a un anciano con boina y bast\u00f3n subir al autob\u00fas, seguido de una mujer que cargaba una cesta llena de verduras. Se pregunt\u00f3 si alguna vez aquel anciano hab\u00eda tenido sue\u00f1os como los suyos, si alguna vez hab\u00eda imaginado un futuro en el que los hijos del campo pudieran utilizar m\u00e1quinas para aligerar su carga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00c9l s\u00ed lo imaginaba, <strong>y ese pensamiento le dio fuerzas<\/strong> para continuar su viaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de Berlangas, el paisaje comenz\u00f3 a transformarse. Los vi\u00f1edos se extend\u00edan m\u00e1s all\u00e1 del horizonte, pero tambi\u00e9n empezaban a aparecer edificios m\u00e1s grandes, caminos de asfalto bien delineados y un tr\u00e1fico m\u00e1s denso que el que estaba acostumbrado a ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aranda de Duero se alzaba ante \u00e9l como una especie de promesa. Carmelo sent\u00eda la emoci\u00f3n, el latir con fuerza de su pecho mientras el autob\u00fas se acercaba a su destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al fin, el veh\u00edculo lleg\u00f3 al centro de Aranda, donde se encontraba la parada principal. Los edificios altos y las calles pavimentadas le parec\u00edan un mundo diferente al de Pedrosa, pero no hab\u00eda tiempo que perder. Baj\u00f3 del autob\u00fas con pasos firmes y decidi\u00f3 que, aunque el coraz\u00f3n le lat\u00eda con fuerza ante lo desconocido, no permitir\u00eda que los nervios lo detuvieran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que el concesionario de maquinaria agr\u00edcola John Deere estaba en las afueras, en el <strong>pol\u00edgono industrial<\/strong>, y que tendr\u00eda que andar un buen trecho para llegar hasta all\u00ed. Pregunt\u00f3 a un par de transe\u00fantes por la direcci\u00f3n exacta y se puso en marcha. El camino le llev\u00f3 a trav\u00e9s de las calles del centro de Aranda, que poco a poco fueron dando paso a zonas m\u00e1s amplias y desiertas, con menos gente y m\u00e1s ruido de motores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Era la primera vez que se encontraba tan cerca de f\u00e1bricas y talleres, y no pudo evitar fijarse en los enormes edificios que lo rodeaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmelo camin\u00f3 durante m\u00e1s de media hora, hasta llegar a la entrada del pol\u00edgono industrial. Los letreros de las empresas aparec\u00edan en grandes paneles, y al fondo, reluciente bajo el sol de mediod\u00eda, distingui\u00f3 el logotipo verde y amarillo de John Deere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una sonrisa se dibuj\u00f3 en su rostro<\/strong>, sabiendo que estaba a punto de entrar en un nuevo cap\u00edtulo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cansancio del viaje desapareci\u00f3 al cruzar las puertas del concesionario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, entre tractores y maquinaria moderna, Carmelo sent\u00eda que hab\u00eda llegado a la primera etapa de su sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que aquello era el comienzo de algo grande para su familia y, tal vez, para la manera en que se trabajaba la tierra en su peque\u00f1o rinc\u00f3n de la Ribera del Duero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sol apenas despuntaba cuando Carmelo se despidi\u00f3 de su madre en la puerta de su casa. 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