Nuestra
Historia
La Vida en el Campo
La vida de Carmelo Rodero ha estado ligada al campo desde los años 60. Centrado en el cuidado de sus viñedos, este joven viticultor decidió empezar a elaborar vino en 1991, en su localidad natal, Pedrosa de Duero.
Un enclave único custodiado por la cuesta Manvirgo en la que los suelos arcillosos y los vientos del norte dan como fruto uvas con acidez única. Cada vendimia refleja esta complicidad familiar: la sabiduría aprendida al amparo de las viejas cepas y la energía creativa de quienes miran al futuro con respeto por la tierra.
La base de un gran vino se encuentra siempre en la excelencia de sus “perlas negras”, que es como a Carmelo le gusta denominar al fruto de sus viñas.— Carmelo Rodero
El Legado de Calidad
La apuesta por sus vinos en el año 1991 siempre fue respaldada por su esposa Elena. Juntos apostaron por el futuro y la calidad. Todo este esfuerzo y búsqueda de la excelencia se han visto recompensados con galardones a nivel nacional e internacional a cada uno de los vinos elaborados desde entonces por Bodegas Rodero.
A este apasionante proyecto se ha unido una nueva generación, Beatriz y María, las dos hijas de Carmelo y Elena. Ellas han heredado la pasión de sus padres, asegurando que la esencia y el respeto por la tierra perduren en el tiempo.
María y Beatriz Rodero
Juntas, las hermanas Rodero se hacen responsables de una de las bodegas con mayor renombre de la denominación de origen que, actualmente, comercializa el 80 por ciento de su producción anual en España, y exporta el 20 restante a mercados internacionales, con principal presencia en Hispanoamérica.
Beatriz Rodero
Carmelo Rodero ha transmitido su pasión por la tierra, su forma meticulosa de cuidar del viñedo y de su fruto, a su hija Beatriz, directora técnica de la bodega desde 2008. Se formó en Ingeniería Agrícola y amplió después sus conocimientos en Burdeos, donde obtuvo el Diplôme National d'Oenologue.
Saint Émilion, Napa Valley y Sudáfrica son algunos de los lugares en los que ha perfeccionado su maestría, una experiencia que amplió sus horizontes enológicos. Esto, unido a sus dotes de liderazgo técnico, proporciona la fórmula que necesita el presente y el futuro de este emocionante proyecto.
"Uva, ciencia, vino y arte en la Ribera del Duero"
Los vinos de Bodegas Carmelo Rodero han experimentado una evolución notable desde la primera añada en la que Beatriz cogió las riendas de la elaboración en 2007. Si antes Carmelo marcaba el estilo según su propio carácter, Beatriz ha impuesto su sello: etiquetas con mayor presencia frutal, barrica más tímida y una vinificación parcelaria para extraer la singularidad de cada suelo.
Su enfoque se dirige hacia la materia prima y el terroir, con el objetivo principal de crear vinos de calidad excelente, elegantes, con más frescura y menor estructura, afines a la evolución de los gustos del consumidor de hoy.
María Rodero
La mano ejecutiva que dirige el sueño familiar es María, quien se unió al proyecto en 2013 como directora comercial.
Tras formarse en Administración y Dirección de Empresas y acumular una valiosa experiencia profesional en el sector bancario, tanto en España como en países anglosajones, María aporta una visión estratégica y global fundamental para la expansión y consolidación de la marca en el mercado actual.