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EL PRIMER PASO: LA PODA EN SECO

El mes de enero marca el comienzo del periodo de poda en seco en las viñas. Este proceso es más que una tarea obligada; es la esencia misma del compromiso con la calidad que caracteriza a la bodega.

La poda es una tarea que se realiza de forma manual, cepa por cepa. Este enfoque implica una limpieza delicada de los sarmientos, una labor intensa pero indispensable para asegurar una óptima aireación y exposición solar de los racimos que darán vida el próximo año.

La poda en seco no solo regula el vigor de la planta, sino que también favorece el equilibrio ideal en el desarrollo futuro de la vid, resaltando así la calidad de la uva. Al ajustar el número de yemas durante este proceso, no solo se controla la cantidad de racimos, sino que se posibilita una cosecha selectiva y refinada.

El compromiso con la calidad no es una tarea estacional en Carmelo Rodero; es un esfuerzo continuo a lo largo de todo el año. La poda en seco es solo un capítulo en la dedicación constante para obtener nuestras perlas negras y, eventualmente, vinos de excelencia.

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