Nuestra
Bodega
Enclave Único en la
Ribera del Duero
Nuestras instalaciones están concebidas para integrarse con el paisaje que nos rodea.
Cada rincón de la bodega está diseñado pensando en el máximo respeto por la materia prima, permitiendo que el fruto de nuestros viñedos exprese su verdadero potencial desde la cepa hasta la copa.
Vinificación por
Gravedad
Fieles a nuestro compromiso con el viñedo y con el equilibrio natural que lo sostiene, hemos convertido la gravedad en nuestra mejor aliada en la elaboración de cada vino.
Trabajamos parcela a parcela —e incluso microparcela a veces— para que la personalidad de cada suelo, orientación y variedad pueda desarrollarse sin interferencias antes de confluir en el ensamblaje final, donde se orquesta la armonía del conjunto.
El traslado de la uva lo realizamos con el sistema OVI, un ingenioso mecanismo que acerca suavemente las uvas a los depósitos, evitando cualquier bombeo o trasiego forzado. Gracias a este movimiento controlado, los hollejos no sufren rozaduras ni estrujamientos y la baya llega entera, fresca y sin oxidaciones prematuras. Así preservamos intacto el perfume varietal, la vivacidad de los mostos y la pureza expresiva que, copa tras copa, define el estilo de nuestros vinos.
Sistema Patentado de
Vinificación por Gravedad
En 2004, Carmelo concibió y patentó un sistema giratorio singular que perfecciona la vinificación por gravedad al reducir la manipulación de la uva a su mínima expresión.
A diferencia de los métodos tradicionales —en los que el fruto debe trasladarse hasta los depósitos—, en este diseño son los propios recipientes los que se acercan, prescindiendo de bombas y de cualquier trasiego forzado.
Desde la óptica enológica, la técnica protege la integridad del grano, mitiga la oxidación prematura y mantiene intacto el patrimonio aromático y gustativo. Con el tiempo, la innovación se ha convertido en un hito de referencia, conjugando la sabiduría artesanal con la precisión tecnológica para alumbrar vinos de gran pureza y exquisita finura.
Savoir Faire
En la nave de barricas late el savoir-faire de nuestra familia. Bajo su bóveda silenciosa, los vinos se crían exclusivamente en roble francés —duelas de grano fino, seleccionadas una a una— y jamás en barricas de más de dos años, para preservar la frescura del fruto y aportar taninos nobles, precisos y sedosos.
Desde 2008, Beatriz Rodero —enóloga y heredera del espíritu innovador de su padre, Carmelo— dirige este capítulo crucial; es la artista que moldea cada vino, equilibrando tradición y sensibilidad contemporánea. En su cuidado reposo, los caldos respiran lentamente, pulen su textura y afinan su bouquet.
"Aquí, el tiempo no se mide en horas, sino en susurros de madera y perfume de vendimia: un diálogo íntimo entre el roble y el vino que revela la esencia pura de nuestro terruño."
Ven a
Conocernos
Disfruta de un día inolvidable en nuestra bodega en el corazón de la Ribera del Duero y descubre los secretos de la vinificación por gravedad en primera persona.